Photo by Maull and Polyblank, public domain
William Parsons
1800 – 1867
Irlandés
Siglo XIX
Construyó el telescopio Leviatán y descubrió la estructura espiral de las nebulosas
Biografía
Lord Rosse sketch of M51 (1845), public domain
William Parsons, tercer conde de Rosse, fue un noble e ingeniero irlandés que en la década de 1840 construyó el telescopio más grande del mundo — el "Leviatán de Parsonstown", con un espejo metálico de 72 pulgadas (1,83 metros) en su finca de Birr Castle, Irlanda.
La construcción de este telescopio fue una hazaña de ingeniería extraordinaria. Parsons desarrolló nuevas técnicas para fundir y pulir los enormes espejos de metal especular (una aleación de cobre y estaño) y construyó una monumental montura de madera y mampostería que le valió al instrumento el apodo de "Leviatán". El telescopio permaneció como el mayor del mundo durante más de 70 años, hasta la construcción del telescopio Hooker de 100 pulgadas en el Monte Wilson en 1917.
Con el Leviatán, Parsons realizó en 1845 el descubrimiento trascendental de que la nebulosa M51 posee una clara estructura espiral — la primera observación de una galaxia espiral de la historia. Elaboró dibujos detallados de numerosas nebulosas mostrando sus brazos espirales, cúmulos estelares y estructuras internas. Estas observaciones se adelantaron mucho a su tiempo, pues solo 80 años después pudo Edwin Hubble demostrar que estas nebulosas espirales son galaxias independientes.
Parsons fue también un comprometido terrateniente irlandés que durante la Gran Hambruna destinó fondos considerables a la ayuda de sus arrendatarios.
Descubrimientos clave
Construyó el "Leviatán de Parsonstown" — con 72 pulgadas, el mayor telescopio del mundo durante más de 70 años.
Descubrió la estructura espiral de M51 (galaxia del Remolino) — la primera galaxia espiral observada (1845).
Elaboró dibujos detallados de nebulosas y sus estructuras internas.
Desarrolló técnicas innovadoras para fundir y pulir grandes espejos metálicos.
Sus observaciones de nebulosas espirales sentaron las bases para comprender que las galaxias son sistemas estelares independientes.